Lula evoca candidatura presidencial tras ser acusado de corrupción
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Mar, Abr
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Lula evoca candidatura presidencial tras ser acusado de corrupción

Luiz Inacio Lula da Silva, expresidente de Brasil, no descarta su candidatura para el 2018./Archivo

América
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Río de Janeiro. El exmandatario brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, dijo hoy que “está dispuesto a ser candidato” en los comicios presidenciales de 2018, ya que el país “tiene nostalgia del tiempo en que fui presidente”.

Sus declaraciones tuvieron lugar tras la acusación de un importante empresario de que entregó al expresidente más de cuatro millones de dólares.

“Sinceramente, creo que el pueblo brasileño tiene nostalgia del tiempo en que fui presidente de la República”, aseguró Lula da Silva, quien reiteró en entrevista con la radio local: “si fuera necesario, estoy dispuesto a volver a ser candidato a presidente”.

Crítico con las políticas de austeridad del Gobierno de Michel Temer, acusado por el Partido de los Trabajadores (PT) de Lula da Silva de haber dado un “golpe” para destituir a Dilma Rousseff por juicio político en 2016, el exmandatario dijo ser capaz de “arreglar este país”.

“No por mérito propio, sino porque tengo capacidad de escuchar al pueblo”, dijo Lula da Silva, quien criticó el proyecto de reforma del sistema de pensiones, actualmente la cuestión central del Gobierno de Temer, y los recortes en educación.

El anuncio de Lula da Silva, que debería ser formalizado en el Congreso nacional de su partido a inicios de junio, se produce horas después que el empresario Marcelo Odebrecht dijo a la Justicia que su empresa entregó 13 millones de reales (unos 4.3 millones de dólares) a Lula da Silva en efectivo.

Odebrecht fue presidente de una de las mayores constructoras de Brasil y condenado por corrupción en el marco de la Operación Lava Jato.

El pago de esa propina, realizado a través de un intermediario y en seis pagos, se habría realizado entre junio de 2012 y marzo de 2014, después de que Lula da Silva saliera de la Presidencia, con el objetivo de obtener ventajas en licitaciones públicas, algo que el exmandatario niega rotundamente.

El exsindicalista, que gobernó Brasil entre 2003 y 2010 y sigue siendo uno de los políticos más populares del país, está imputado en cinco causas judiciales diversas, tres de ellas por su supuesta participación en la trama corrupta revelada por la Operación Lava Jato.

A pesar de los escándalos de corrupción que salpican a su partido y que, según los fiscales de la Operación Lava Jato, también le afectan a él y a miembros de su familia, Lula da Silva mantiene una gran popularidad en regiones pobres del país como el noreste, una de las áreas que mayor transformación social vivieron con sus programas sociales.

Ello le coloca como uno de los candidatos más sólidos a la elección presidencial de 2018, según los últimos sondeos.

El cerco judicial, sin embargo, amenaza con dejarle fuera de la carrera presidencial para 2018, ya que la ley en Brasil –denominada “Ficha Limpia”- impide que cargos electos ejecutivos sean disputados por condenados en segunda instancia en casos, por ejemplo, de corrupción.